Luis Miguel: la serie, el lado más burdo del Sol
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| Foto via Twitter |
Cuando se estrenó la primera temporada de "Luís Miguel: la serie" todos (todos, no lo nieguen) quedamos conmovidos por la historia de un niño explotado por su padre que de la noche a la mañana pierde a su madre y se embarca en esta especie de travesía para encontrar algún indicio de su paradero, a la par recordamos los inicios de uno de los íconos de la música en México y averiguamos más sobre las canciones y uno que otro chismecito.
Cuando la serie terminó, todos nos quedamos con preguntas sin resolver, ya saben, la típica resaca de una serie que nos mantuvo en vilo durante semanas, porque otro acierto fue darnos a cucharadas los capítulos y entonces cuando anunciaron la segunda temporada fue levantar las manos y decir "sí, esto va a continuar", alzamos nuestras expectativas por lo alto porque creímos que con el pasar del tiempo en la serie, descubriríamos más cosas de un personaje tan hermético como Luis Miguel, lleno de miles de secretos a su alrededor.
Llegó el Coronavirus y con ello un montón de retrasos y Luis Miguel tuvo que hacer lo debido, así que la segunda temporada llegó hasta el 2021, fue así que un día antes del cumpleaños del Sol, el primer episodio apareció en Netflix y desde ahí supe que no se iba a repetir lo que había hecho en la primera temporada, así fue que tras ocho episodios conocimos el lado más burdo del cantante, no sé si el más humano, quizás, partiendo del hecho de que solemos equivocarnos y esas cosas; pero sí otra cara que no convenció.
Para mí, "Luis Miguel: la serie" pasó sin pena ni gloria, no hubo una historia de los episodios que te atrapara, no estuvo entretenida, no le sacaron el partido que debían y al final, es una segunda temporada tan fría como la relación de padre e hija entre el interpreté de "La Incondicional" y la integrante de la dinastía Pinal.
No sé si el terminar con el misterio de Marcela Basteri, o la ausencia de Óscar Janeada (que hacía al tirano padre de Luismi, Luisito Rey) cuya villanía puso el toque que la temporada dos nunca tuvo, pero esta segunda parte no terminó de convencer, Diego Boneta se ve como Diego Boneta en la etapa de los veintitantos de Luismi y cuando el timeline pasa al 2005 es Diego Boneta con prótesis y una voz bien impuesta que no se veía tanto en la primera o no nos queríamos dar cuenta, no hay un solo personaje que se robe el show, vemos a Luis Miguel intentando ser padre por partida doble con su hermanito, cantante mal aconsejado y hombre amargado egoísta que saca el peor de sus lados.
Hablando de egoísmos, innecesaria la sexualización de los personajes femeninos ¿Se dieron cuenta de que las mujeres sí muestran desnudez y los hombres no? Bueno esa fue una gota que derramó el vaso de la hija del Sol en la vida real, pero esa, es otra historia. Lo que sí es que esto también es parte de ese lado oscuro, burdo, soso del cantante que si quiere hacer otra temporada tendrá que ingeniárselas para mantener cautivo a un público que cada vez es más difícil de conquistar ¿Qué podría traer esa tercera temporada que resultara en un retorno a lo que el público vivió en la primera? Tendremos que esperar para saberlo.



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