Volpone Recargado, el desafío de hacer teatro pandémico

 

Foto: cortesía


Hoy les voy a cambiar el chip tantito, dejaré un momento en un cajoncito el cine (mientras termino de ver todo el material pendiente que tengo) y en aras de recordar la magia de ver teatro en un recinto con sus asientos muy monos y sentir la historia muy de cerca, les hablaré de una obra que siempre había querido ver y se me había resistido: Volpone de Ben Jonson.

Pero antes de entrar de lleno a la crítica o reseña (como ustedes prefieran verla) me gustaría reflexionar sobre la complejidad que el teatro ha pasado desde que llegó la pandemia del Covid 19 a este mundo; a lo largo de estos dos años pandémicos, uno de los sectores más sacrificados y que aún no vuelven del todo es el teatro, para creadores y escritores de este arte ha sido una pesadilla, pero también una forma de sacar la creatividad a trabajar.

¿Cómo hacer una obra en tiempos de pandemia? Me tocó ver algunas obras de teatro en el primer año, sentir en la voz de quienes me contaban sus proyectos, cómo una parte fundamental del teatro se había perdido, pero también de cómo no lo iban a dejar caer o morir, resucitarlo significaba todo un reto que hasta la fecha sigue haciéndose, hay incesantes maniobras de RCP que se realizan con tal de preservarlo hasta que de tregua el Coronavirus y sus hijitos variantes.

En uno de esos intentos aparece el Instituto de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con su licenciatura en teatro y un trabajo que los alumnos de la materia Puesta en Escena realizaron, desde las entrañas de este instituto nació una nueva versión basada en la comedia de Ben Jonson, llamada ahora "Volpone Recargado", obra presentada de manera digital, la primera herramienta que en tiempos pandémicos ha sido la salvación del mundo y el teatro tan necesario para el espíritu no podía faltar en usarlo.

Cuando digo que es todo un desafío hacer teatro en estos tiempos, me refiero justamente a casos como "Volpone Recargado" en donde los actores no solo se aprendieron la obra, tuvieron que ser escenografos, maquillistas, peinadores, utileros, diseñadores de vestuario, camarógrafos, escenografos, directores se escena y hasta promotores con el resultado de llevar un trabajo IMPECABLE.

A Volpone lo define la sátira, ese rico manejo de la comedia negra, risas estridentes, sarcasmo en sentidos elegantes combinados con picardía y unas notas de audacia, a veces y por momentos la estética me recordaba a Tim Curry y ese excéntrico Dr. Frank-N-Furter en "The Rocky Horror Picture Show", ya saben "Let's do the Time Warp again", I simply love that.

Teresina Bueno, la directora de la puesta en escena, se debe sentir orgullosa, porque, si bien montar una obra de manera presencial es toda una travesía, imaginemos hacerlo de manera digital, la travesía se convierte en una Ilíada que resulta de buena manera, jocosa, reflexiva en algunos puntos y en otros admirable, pues cumplen con la misión titánica de llevar este mundo del teatro hasta las casas de quienes, como yo, extrañamos el teatro de siempre, que con "Volpone Recargado" tenemos una brisa fresca, una oportunidad de volver ahí, aunque nos siga separando una pantalla.

Hoy 22 de diciembre fue precisamente la última de las funciones, aplaudo enormemente el esfuerzo que hicieron para que Volpone viera la luz en medio de estos tiempos. 

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