Las almas perdidas de Del Toro

 

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Después de la nominación a los Oscar, en la categoría de mejor película, era lógico que nos animaramos a ver "Nightmare Alley" mejor conocida en Latinoamérica como "El callejón de las almas perdidas", dirigida por el gran Guillermo del Toro; con esas dos cuestiones por delante, la semana pasada nos fuimos a ver una de las 10 películas, consideradas por los Academy, como lo mejor del 2021.

"Nightmare Alley" viene en dos horas y media que bien pudieron ser solo dos, no es tan Guillermo del Toro, le falta algo que aún no logro descubrir, quizá más del toque sobrenatural que aquí se ve en un atisbo poco marcado (aunque no es precisamente una historia tan tirada al horror), puede ser que es porque esta vez no hay monstruos, al menos no como los que siempre hay en películas de Memito o es tal vez una cuestión de adaptarse a la misma adaptación de la obra de William Lindsay Gresham que ya se había hecho en 1947 por Edmund Goulding.

La cinta es lenta, pero si tuviéramos que comparar con ritmos entre sus contendientes al Oscar, aún se salva de su oponente mayor "The Power of the Dog", no es que decepcione a las primeras de cambio, pero te deja con una cuestión de "algo tenía que pasar y no pasa"; lo que juega a su favor es la ambientación de los años 40, las criaturas desconocidas y un tanto inquietantes, escenografías con la firma de Del Toro por doquier, un reparto que hace muy bien su trabajo, pero que en algún momento se siente algo desperdiciado, sobre todo personajes como el de Willem Dafoe o el de Ron Perlman.

Otra cosa con la que cumple de una manera sutil, es su mensaje, es una película muy humana, tiene esa dicotomía entre lo bueno y lo malo, ¿qué pasa si hacemos una acción equivocada y no medimos las consecuencias? La consumación de una alma que se deja arrastrar por su ambición y poder, el arrepentimiento tardío, los monstruos internos que a veces se desatan y esa lección de fábula que reza "El que mal hace, mal recibe", dicho de otro modo, el karma existe.

Del Toro crea atmósferas interesantes, desde una feria ambulante de los años 40 que habla acerca de esas caravanas que iban y venían con actos que la gente no pudiera creer, hasta jardines inmensos en medio de la neblina densa que ya le habíamos visto en "Crimson Peak", por ejemplo; diseña los personajes de una manera casi artesanal, pero lo creo que no le ayuda es el guión y de esa manera, los críticos consideran a la cinta un retroceso en la carrera de Del Toro, yo lo llamo, hacer una obra que él quería hacer y que se puede dar el lujo de construirla y si la meta era llegar al reconocimiento, lo logró, tiene 4 nominaciones para los Academy.

Con un proyecto más, terminado y reconocido hasta por el propio Martin Scorsese, Del Toro presenta a sus almas perdidas y se arriesga con algo diferente a lo que había hecho con cosas tan extraordinarias como "El laberinto del fauno" y la galardonada (considerada por mí como una oda al amor) "The Shape of Water", pero que conserva de manera estratégica el toque del cineasta jalisciense, pero ¿Tiene chance en los Oscar? Lo veremos con el paso del tiempo, lo que da gusto es ver que de nuevo hay sangre mexicana levantando la mano en la meca de Hollywood, nos queda esperar: primero al 27 de marzo cuando se entreguen los Academy; y luego a diciembre, para ver el trabajo que hizo en otra ambiciosa adaptación ahora para Netflix: Pinocho.

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