Brendan, Austin, Paul


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Estamos a menos de un mes de que se lleven a cabo los Oscar y como ya es una costumbre aquí en su gustado blog, tenemos entradas especiales, ya iniciamos con el caso de "To Leslie" y aprovechando que también este día cumplimos 2 años de este bonito espacio, dedicaremos esto a los actores que a mi parecer, son quienes merecerían el 12 de marzo, llevarse la ansiada estatuilla que el año pasado, después de ese episodio lamentable se llevara Will Smith. Sin más, pasemos a mis gallos.

El año pasado, por ahí de mayo nos fuimos a ver Elvis, con conocimientos generales de la película, sabía que era de Baz Luhrmann, de mis directores favoritos, genio detrás de Moulin Rouge y de mi película favorita de la vida, El Gran Gatsby, ahora, después de 11 años de preparar todo, regresaba con una biopic de una de las figuras más importantes de la música para Estados Unidos y para el mundo, el rey del rock and roll, Elvis Presley.

Sabía que también estaba inmiscuido el favorito de muchos, Tom Hanks que acompañaría al protagonista durante su ascenso, decadencia y final, y que el actor que Baz había elegido por encima de actores conocidos como Miles Teller o pop stars como Harry Styles, para ponerse esos trajes tan llamativos que hoy usan los imitadores en Las Vegas para casar a la gente, era nada más y nada menos que Austin Butler, el mismo niñito que salía en iCarly y en un episodio dijo "Arriba la esperanza, abuelita", el que todos conocían más por ser el novio de Vanessa Hudgens que por sus películas, Baz lo puso en la piel de Elvis y ahora el mundo se rinde a sus pies.

El actor prácticamente fue poseído por la personalidad del cantante de "Can't help falling in love with you" pues incluso a casi un año, sigue sin quitarse el tono de voz de Elvis, una caracterización buena que por ratos alcanzaba el parecido con el cantante e incluso su talento para cantar algunas de las canciones como "Trouble" lo hicieron ser una actor comprometido con el personaje, premiaron este esfuerzo con una ovación en Cannes, un Globo de Oro y recientemente con una nominación al Oscar, pero ¿Qué tanto se merecería llevarse el premio a casa? Digamos que le pisa los talones a Brendan Fraser, porque para los estadounidenses que conservan en la memoria a Elvis como un héroe, eso le puede dar ventaja a Austin, sin embargo a nivel de crítica, está muy lejos de lo que hizo Brendan.

Brendan Fraser, que de pronto ya no vimos en más películas, después de una desafortunada tercera parte de "La Momia", creímos que quizá este fracaso lo había hecho desistir de intentar alcanzar los cuernos de la luna, lo que nadie sabía es que había una historia oscura detrás de esto, no solo fue el que su salud por hacer sus propias escenas en las películas lo llevaran a salir y entrar de quirófanos por varios años; sino también fue algo que pasaría con Philip Berk, presidente en 2003 de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, el actor lo denunció por acoso y abuso, por eso no fue a la premiación de este año, argumentando que su madre no había criado a un hipócrita.

Como si el destino quisiera pagarle lo que le debía a Brendan, le puso en su camino al maestro de las emociones en pantalla, el mismísimo Darren Aronofsky, que después de una pausa, volvió a la dirección, con una historia desgarradora como solo él sabe hacerlas, cruda en su cinematografía y en la forma en poner a sus personajes en situaciones que buscan una liberación tardía en medio del caos que ellos mismos han construido con sus acciones; Charlie ha cometido varios errores que lo han llevado hasta el borde de la muerte, no supo cómo superar la muerte de su pareja, no logró ver crecer a una hija que se ha descarrilado y vive en un total estado de resignación entre las cubetas de pollo frito, un cajón de chocolates y el anonimato.

147 minutos, una botarga que lo hacía ver de 300 kilos y un demoledor manejo de emociones después, Brendan Fraser es el favorito para llevarse el Oscar, trae bajo el brazo un Critics'Choice Award con un emotivo discurso que hizo llorar a más de uno y es un regreso triunfal para alguien a quien la gloria le llegó justo cuando tenía que ser, ni muy tarde, ni muy anticipadamente, hoy el mundo lo ve como un actor comprometido con llevar al límite a su personaje por un camino entre la dificultad para moverse en su propia casa y sobrevivir para recuperar por un instante a su hija en un conmovedor conflicto paternalista.

Y si de conflictos paternales hablamos, ahí está Paul Mescal y "Aftersun", película de Charlotte Wells que fue uno de los snobs de este año en la categoría de Mejor Película, pero tuvo la merecida distinción de reconocer el complejo trabajo de Paul como el atormentado Callum, un joven padre que se lleva a su pequeña hija Sophie a unas maravillosas vacaciones de verano, en esa tan simple y austera sinopsis, se esconde una cinta que por momentos parecería que no tiene nada que ofrecer, pero que su grandeza viene implícita en las emociones que genera en el espectador en la última parte de la historia.

Pasa algo chistoso con "Aftersun", la mitad de las personas que conozco y que la han visto, dicen que no le ven lo fantástico por ningún lado, les pareció aburrida; la otra mitad se dejó envolver por la ola de emociones que maneja, está película se debe ver con los sentimientos, conectar un poquito con tu pasado y ese viaje guardado en un VHS, con las emociones de una figura tan importante en el núcleo familiar: el padre; Paul Mescal es uno de esos atentos, protectores y divertidos que se esfuerza por ser uno de los buenos en medio de una tormenta interna de no saber cómo estar ahí, ni cómo salir sin hacer daño a su retoño, pero está convencido que si pudiera correr dentro del mar, lo haría porque su vida no es tan maravillosa o eso al menos es lo que se muestra a base de atisbos, porque la mayoría de la cinta, lo pone como un padre preocupado porque su pequeña pase un buen rato.

"Aftersun" nos enseña que jamás sabremos los grandes sacrificios de los padres (internos y externos) para tener una infancia bonita y sana; el trabajo de Charlotte Wells que empieza en colores alegres, se va diluyendo a los oscuros entre las preguntas que cada uno se hace ¿Qué le pasó al papá?, ¿Algo malo pasará en sus vacaciones?, ¿Algo más turbio pasará? Y esa ansiedad de no saber hacia dónde te lleva la película te hace estrellarte con un montón de más preguntas sobre un final no tan claro, pero que te dice mucho, al grado de darle vueltas por días y ahí para mí, el encanto de esta película.

La temporada de premios continúa el domingo 19 cuando los BAFTA muevan a los contendientes de este caminito al Oscar, es aún difícil saber quién de los tres será el mejor actor de este año; lo que sí sé, es que ninguno de los tres decepciona, para Austin y Paul significa ponerlos de lleno en las grandes ligas de Hollywood y tener a una multitud atenta a lo que harán en un futuro (hasta el momento, Austin está grabando Dune 2) y para Brendan es una especie de revancha contra el destino, como resurgir de las cenizas listo para un nuevo futuro; queda solo reconocer los logros que los tres cosechan en esta temporada y esperar a que llegue el 12 de marzo, todo puede pasar, hagan sus apuestas.

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