La Casa de Papel, el final perfecto de un robo épico
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Voy a admitir que hasta que se estrenó la temporada 3 de La Casa de Papel empecé a ver la serie, mi amiga Eriz hablaba mucho de uno de los programas más rentables y exitosos de Netflix (mucho antes que El Juego del Calamar) y todo este desplegado del fenómeno en el que se convirtió, me dio curiosidad, no tenía mucha fe y basada en una encuesta de Facebook la vi.
Abrí el Netflix y me encontré con una serie española que contaba el robo a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, por un grupo de ladrones con habilidades bien estudiadas por un misterioso, calculador e inteligente hombre llamado "El Profesor" y los demás se hacían llamar con nombres de ciudades, ahí estaba Tokio, quien narraba la serie y que me sacaba de mis casillas, Denver, de quien odiaba su risa, Río, que también me desesperaba, Berlín, master de los atracos, Nairobi reina del matriarcado, Helsinki, Oslo y Moscú; todos en la mira de la inspectora Raquel Murillo, conocida después como Lisboa.
No voy a mentir por convivir, quedé atrapada y maratonee las dos primeras temporadas que me parecieron bien estructuradas, con esa tención de incluso ponerte de lado de los ladrones y en contra de la ley, un encanto que la serie posee, pero en la temporada tres, las explosiones y la acción dejaron de lado un poco la esencia inicial que tenía el programa, no fue hasta el final de la cuarta temporada que volvimos a una serie que explora las vulnerabilidades de unos seres humanos en integra nuevos personajes con giros caóticos en medio del propio caos.
Con lo que pasaba ahora en el segundo robo (o atraco) suspendido por perdidas que significaron mucho para los fans, en septiembre de este año se daba inicio a la última temporada de la serie, hay que reconocer que 5 temporadas son suficientes en una serie que, como si se tratara de un robo planeando, estaban diseñadas justamente para concluir en una manera perfecta, para el final de un robo que tomó muchos elementos y que se volvió una guerrera de supervivencia y de egos; el cierre en mi punto de vista, fue bueno en toda la extensión de la palabra.
La conclusion de un robo en el punto en que a la Banda se le acaban las opciones y tiene que sobrevivir cuando todo está en su contra, anteponiendo el egoísmo y arriesgando a todo un país que los amaba, con tal de salir vivos, fue justamente diseñado para dejar algunos cabos sueltos pero no intentó terminar de sopetón, ni sacar de la manga algún truco barato que pusiera en tela de juicio las 5 temporadas que habían sido llevadas con singular estructura, podemos finalizar entonces diciendo: ah qué bonito final se aventaron.
La historia de El Profesor y la banda de los atracadores vestidos en overoles rojos y mascaras de Dalí, termina justo en el "no quiero que se acabe", pero deja entreabierta dos puertas: la primera, el fenómeno mundial que nadie se imaginaba, famosos disfrazados con los overoles en Halloween, la indiscutible internacionalización de un producto por el que nadie daba mucho y un canto que ahora es un himno, como ellos lo dicen, una verdadera resistencia empieza.
La segunda tiene que ver con las nuevas historias, en algún punto de los siguientes años tendremos Spin Off de "Berlín" (no sé qué tan necesario sea) y una adaptación surcoreana con Park Hae Soo (ándenle, ese que ya mero nos mata a Gi Hun en El Juego del Calamar, sí, el de los lentes), en el personaje, justamente del encantador y refinado Berlín.
Aquí van algunas cosas que me gustaría agregar:
Sí, Palermo fue mi personaje favorito, sus altibajos emocionales y su amor no correspondido me suenan.
Hasta su última escena "Arturito" fue un dolor de cabeza y qué gran giro de Sierra.
No le vi el caso de poner a Estocolmo como una psicótica.
Nadie lo sabe pero, si tuviera que ponerme un nombre de ciudad me llamaría Amsterdam
😗
Recuerden que todos los viernes los esperamos en La Licuadora por el Facebook de Criterio Hidalgo, ahí hablamos todavía más de esto tan bonito que es el cine.


😍😍 voy a hacer de cuenta que no leí eso de odiar la risa de Denver
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