Barbie, un claro mensaje social en rosa
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| Foto vía Twitter |
En 1959, nació un juguete que pronto se convertiría en uno de los favoritos de las niñas y también en uno de los más controversiales de la historia, se trataba de Barbie, una muñeca con la apariencia de una mujer, diferente a las muñecas convencionales que básicamente eran bebés; esta muñeca tenía como objetivo, alentar los sueños de las niñas bajo el mensaje "Sé lo que quieras ser", por una época, fue la sensación entre las niñas y no tan niñas ¿Quién en toda su vida no ha jugado con una muñeca Barbie?; pero de pronto, la muñeca fue señalada de imponer estándares de belleza inalcanzables para las mujeres, de ser un símbolo anti feminista y de traumar a las niñas.
Esta "mala fama" se trató con varios paliativos, muñecas que representaban la diversidad de las niñas, redireccionar sus mensajes positivos sin olvidar la esencia de una mujer que puede ser lo que ella quiera, nadie esperaba que esos mensajes tanto los negativos que se ganó, como los positivos que ya traía desde su creación, fueron el recurso exacto que usaría Greta Gerwig para hacer una película inspirada en la muñeca más famosa del mundo y así fue que después de años de desarrollar el proyecto junto con Mattel y Warner, poner en la mesa nombres como Amy Schumer y Gal Gadot, y pensar en quién de los galanes de Hollywood podría ser el perfecto Ken; la directora y actriz finalmente tuvo lo que para IMDb era la película más esperada del año: Barbie.
Cargada de las mil expectativas de fans de la muñeca, cinéfilos y uno que otro curioso, Greta Gerwig nos tenía en ascuas ¿Qué iba a hacer con una muñeca que tiene detrás muchas historias en formato animado?, ¿Cómo iba a retratarla? ¿Sería un live action? ¿Una crítica social? ¿Comedia? ¿Drama? No sabíamos nada, pero teníamos miradas de lo que la directora había hecho con sus anteriores películas: un magistral coming of age con Lady Bird y la exquisita adaptación de un clásico de la literatura como lo es Mujercitas, cada una de ellas nos daba una idea de cómo pondría a los personajes tanto femeninos como masculinos, pero nos intrigaba lo que podría hacer con el bagaje que ya traía Barbie, su reputación pues ¿Iba a incluir lo bueno y lo malo?
El primer teaser apareció con un homenaje a Odisea en el espacio y supimos que algo hermoso venía con Margot Robbie como la muñeca que siempre viste de rosa y con Ryan Gosling como Ken, su eterno novio; pero lo que no vimos venir, fueron esas casi dos horas de un gran mensaje social, creímos que Oppenheimer nos dejaría mal, fue Barbie la que dejó una gigantesca reflexión; el guión de Greta Gerwig y su esposo, también director de cine, Noah Baumbach es algo que combina los ya conocidos antecedentes de Barbie, con las miradas inquisidoras de quienes la critican y el cariño que algunos le seguimos teniendo a pesar de tener más de 30, es un feminismo que hace eco de una manera directa, aprovechando cada recurso, aunque algunos de mis amigos me comentaron que tiende a abusar de esa línea en la que pone a los hombres como dependientes de una mujer y hasta en desventaja, desde mi punto de vista no es más que el retrato de cómo fue hecho el personaje de Ken, cuando apareció el muñeco, faltó que le hicieran una historia, no se sabía en dónde trabajaba o dónde vivía, era alguien que acompañaba a Barbie porque las niñas pedían un novio para su muñeca.
Lo que me parece interesante, es la manera en la que hacen esta conversión al mundo real en dónde sí hay un patriarcado, en algunas sociedades más visible que otras y cómo Greta Gerwig lo plasma en los diferentes mundos sin olvidar las esencias de los mismos, combinando acertadamente la imaginación y una realidad precisa, todo esto en un tono de comedia que por momentos pone a la cinta a mi parecer, como un clásico chick flick y en otros es una cinta existencialista con la que muchos espectadores conectan, sea por la nostalgia o las situaciones que comparten en común, al final de la historia, es una lección de que a veces los cambios son necesarios, como decía mi amigo David, crecer como una planta y cambiar de maceta para seguir floreciendo, sin renunciar a los sueños, pero también es una declaración contundente de que las mujeres a veces somos subestimadas, siempre criticadas, estereotipadas y que no siempre fue culpa de Barbie, pues ese nunca fue su propósito, pero la gente la malinterpretó, así pasa no solo con la muñeca y es que Greta se toma la libertad de que Barbie se ría de sí misma y hasta de los propios humanos y sus conflictos.
No solo Margot Robbie brilla como una auténtica Barbie, Ryan Gosling se come la cámara con su versión de Ken, bien le podría alcanzar para el Oscar, pues es uno de esos actores camaleónicos que nunca le hemos visto en un mismo papel, supo hacer del muñeco, un personaje que va desde la comedia hasta ser un anti héroe perfecto que alcanza a redimirse en el último segundo no para seguir siendo un accesorio, sino para evolucionar, esa es otra chispa en la historia de Greta, que acompaña de buena manera con una impresionante escenografía, misma que compagina muy bien con la lente de nada menos que el mexicano Rodrigo Prieto que por ahí le puso su toque rosa mexicano.
Contrario a lo que muchos dicen, Barbie no es pretenciosa, cumple con las expectativas que formó durante todo este tiempo y aunque sí es cierto que el gran éxito que ahora es, se debe a su impecable marketing, la historia no decepciona; tampoco la podemos tildar de "profunda" aunque su mensaje si propone una reflexión sobre sociedades, feminismo y patriarcados de una manera obligatoria; sí es una película para fans de la muñeca, sí es un golpe a la nostalgia y sí es todo un fenómeno cinematográfico que posiblemente en unos cuantos años se logre convertir en una cinta de culto, pero también, es una manera de empoderar que en algún punto le encontré parecido a un comercial que hace tiempo hizo Cynthia Nixon, pero que es tan poderoso que llega en la misma dirección tanto a mujeres como a hombres, es justo lo que se quiere decir pero nadie lo hace, gracias América Ferrara por ese monólogo extraordinario.
Hablando del elenco, qué bueno fue ver a actrices como Hari Nef como Barbie doctora o a Kate McKinnon como la Barbie rara; y actores luciéndose como Simu Liu, que amo cuando un actor de Marvel nos dice que puede ser más que un superhéroe, o Michael Cera, con su versión de Allan que fascinó, y qué decir de Will Ferrell, que ya sabemos cómo se las gasta, aunque me faltó más de él, convence y sostiene el toque de comedia que predomina en la película, Greta Gerwig dio en el clavo hasta con la inventora de Barbie, dando otro golpe de nostalgia a su audiencia, cuando reconocimos a Rhea Perlman de Matilda; hasta se dio el lujo de tener a Helen Mirren como narradora, Dua Lipa y a otra directora de sus contemporáneas, Emerald Fennel en su elenco, de ese nivel anda el cast.
Puede que para algunos,Barbie solo sea un buen ejemplo de cómo hacer un boom en plena temporada de Blockbusters, basado en publicidad, moda y nostalgia; pero para otros es una carta a la igualdad de género (a pesar de cómo se describe a los Kens), el mensaje que transmite no es solo para las generaciones que crecimos con la muñeca, sino también para las que vienen detrás, sean mujeres, u hombres. Barbie es divertida, musical, filosófica, nostálgica, un buen deleite audiovisual que juega con nuestras emociones en un mundo rosa que a veces es como vemos la vida, sin olvidar que siempre podemos ser lo que queramos ser.



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